domingo, 15 de febrero de 2009

Otra.

Vuelvo la vista atrás. Ahí estás. Tu mirada, tus besos, tu mano en mi espalda. Tu preocupación, tus ganas, tu deseo.
No sé si esto es malgastar el tiempo en mi o en ti, pero me gusta. Me gusta sentirme libre, decepcionada, pero no enamorada. Aun es pronto, aun estoy a tiempo.
Ya no miro atrás. Es el presente.
Ahí estás. Ahí está ella. Otra más. Una más. Pasan las horas y te vas. Te alejas sin mirar atrás, sin verme girar esa esquina, pues no lo hago. Sigo con la mirada tu camino, y el de ella.

domingo, 11 de enero de 2009

Te quiero

No estoy preparada. No puedo aceptar este sentimiento. ¿Que se supone que debo hacer ahora? ¿Luchar por ti o dejarlo todo? No debería hacer lo primero, pues tú no lo harás por mi, pero, ¿acaso puedo hacer otra cosa? Sé que si no lo hago me arrepentiré toda la vida... Me gustaría simplemente poder quedarme el día en tus brazos, que no dejes de dedicarme cada una de tus palabras, cada una de tus miradas y cada uno de tus besos. Quiero, simplemente, formar parte de ti, que tú formes parte de mi, y que sea siempre así. Te quiero. Te quiero más de lo que deberia, pero es tarde para cambiarlo ahora...

miércoles, 7 de enero de 2009

Incómoda, a veces me haces sentir demasiado incómoda. Varias horas después, cuando te das cuenta, me miras, me sonríes, metes la mano en mi bolsillo y finges que todo está bien. Y poco a poco te acercas más. Me abrazas. Me besas. Quieres que todos vean que soy tuya. Pero yo ya no se si quiero ser lo. No se si toda historia servirá de algo o si solo nos hará sufrir a los dos. A veces me conformaría con ser tu amiga, pues es como me tratas siempre, como si solo fuera eso. Yo no puedo estar las 24 horas del día pendiente de ti. Y lo malo es que lo hago. Desde la última vez que te he visto no dejo de pensar en tu sonrisa, en tus labios, en tus ojos, en tu pelo, en tus manos... En cada una de las palabras que me dices. ¿Y de que me sirve? Sólo hace que me plantee más dudas.

viernes, 2 de enero de 2009

Mi vida.

Se me hace extraño volver a decir "te hecho de menos", pero no sería sincera si no lo dijera, porque lo siento. Siento que sin comerlo ni beberlo formas parte de mi vida. Y lo peor es que no quiero que te vallas de ella. Nunca.

jueves, 1 de enero de 2009

No es otra noche más.

Vestido. Medias. Zapatos. Collar. Pulsera. Abrigo. Bolso. Todo listo. Intentas ir perfecta.
Estas allí. Él no esta, hubiera sido el primero en saludarte y felicitarte el año. Todos te dan dos besos y te sonríen, pero no se si se dan cuenta de que a ti no te importan nada, solo quieres verle a él.
Empiezan a reír y a hacer el tonto. Sonríes para quedar bien.
Por fin llega. Te busca con la mirada. Disimula y saluda a los demás. Llega a ti. Dos miradas que se cruzan y lo dicen todo.
Empiezan a beber. Tú también bebes, por quedar bien otra vez, es una fiesta. Minutos después por fin se acerca. Sonríe. Empiezas a temblar. ¿Te puedes enamorar de alguien solo con verle sonreír? No, eso viene más tarde.
Quiere bailar. Tú no quieres bailar. Te mueves un poco por él. Viene alguien a molestar y a reírse un rato. Se van. Aquellos dos se acercan, quieren hablar y eres la única que no baila haciendo el idiota. Son agradables.
Segunda copa, empieza a hacer efecto. Vuelve a acercarse. Te coge de la mano y te lleva con sus amigos. Ellos miran vuestras manos y os sonríen. Tú te sueltas, por eso de ser tímida.
Salís fuera, solos. Los dos sin saber que decir ni que hacer. Por fin te besa, más vale tarde que nunca. Estás en el cielo, y no quieres volver a tocar el suelo. Pero te hacen bajar. Entráis dentro. Otra copa. También unos cuantos chupitos. Te estas pasando, pero no te importa. Se hacerca, sin disimulos y sin excusas. Otro beso. Bailais, aunque tú más bien finges bailar.
Empiezas a perder la noción del timpo y de tus movimientos. Más gente. Saludas, pero no eres del todo consciente. Vas al baño, pero no estas sola. No sabes que haces ahí con ellas, pero no te importa. Ahora ya quieres bailar. Salís. Bailaís. Te empiezas a marear. Te sientas. Él se acerca. Le importas. Se quedará contigo hasta que te vallas. Te hará sentir mejor.
Te vas. Una vez en casa un sms, quieres darle las gracias. Te contesta. Palabras que no sabes como interpretar, pero no son malas.
A la mañana siguiente una perdida. Le llamas. Vas a verle, a él y a todos. Toca recoger. Se acerca. Un beso.
-¿Como has dormido?
Ahora si, te has enamorado.

martes, 30 de diciembre de 2008

A veces solo tengo ganas de tirar mis sentimientos a la basura. No les encuentro sentido ni ningún significado. Si para ti lo tienen hazmelo saber, porfavor. Hazme saber que sientes lo mismo, que tienes dudas, que te mueres por besarme, que te gusta mi sonrisa y mi forma de mirarte. Dime que cuando me ves desearias que el resto del mundo desapareciera, que solo existiera yo. Es lo que siento, bueno, lo que siento a veces. Lo que siento cuando tú también me miras, cuando tú también me sonries. Es lo que siento cuando estoy contigo, cuando me das alguna muestra de cariño. Pero en cambio, en los que parece que no exista para ti, es como si tampoco existieras para mi. Pero a mi me duele, y a ti no. Me duele que unos días parezca que lo nuestro sea tanto y otros parezca ser tan poco. Porque en realidad ya no se lo que es...
A veces me gustaria poder tener alguna forma de saber el futuro. Porder verlo y saber si esto va a salir bien, si es mejor que intentemos algo o no, porque me gustaria ahorrarme sufrir por otra persona que no vale la pena. Y también ahorrartelo a ti, aunque como a veces pare que no sientes nada...

domingo, 28 de diciembre de 2008

Ya no te quiero.

No se si esto era realmente lo que necesitaba, volver a verte. Creo que vuelvo a extrañar tu sonrisa y hecho demasiado en falta tus besos. No. He de convencerme que no. Esas tardes en un banco desconocido, que pronto se volvió nuestro, no se van a repetir. Creo que desde el principio sabía que era una locura, que tu corazón nunca sería mio. Creo que tu también sabías que yo era una niña loca, demasiado parecida a ti. Ayer, al verte, recordé nuestra historia, aunque más que una historia fue un cuento. Un cuento de los que acaban mal, pero te hacen sonreir porque aprendes algo.
Tu pelo seguía tapandote la cara, pero sin tapar el final de tus orejas. Te gusta llevar pendientes. Sigues vistiendo de negro y gris, los colores que más te favorecen. Sigues teniendo demasiadas amigas. Menos mal que ya no te quiero y no tengo celos...