miércoles, 7 de enero de 2009
Incómoda, a veces me haces sentir demasiado incómoda. Varias horas después, cuando te das cuenta, me miras, me sonríes, metes la mano en mi bolsillo y finges que todo está bien. Y poco a poco te acercas más. Me abrazas. Me besas. Quieres que todos vean que soy tuya. Pero yo ya no se si quiero ser lo. No se si toda historia servirá de algo o si solo nos hará sufrir a los dos. A veces me conformaría con ser tu amiga, pues es como me tratas siempre, como si solo fuera eso. Yo no puedo estar las 24 horas del día pendiente de ti. Y lo malo es que lo hago. Desde la última vez que te he visto no dejo de pensar en tu sonrisa, en tus labios, en tus ojos, en tu pelo, en tus manos... En cada una de las palabras que me dices. ¿Y de que me sirve? Sólo hace que me plantee más dudas.
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